El tratamiento consiste en unas inyecciones prácticamente indoloras suministradas en las zonas a tratar.
Se realiza sin necesidad de alterar la vida diaria del paciente y los resultados son visibles al cabo de unos días.
El tratamiento supone la inyección de pequeñas cantidades de toxina botulínica en los músculos subyacentes para producir la relajación de estos.
Este tratamiento se puede realizar en unos minutos sin necesidad de periodos de recuperación y solamente con unas mínimas molestias, las que produce la inyección de una aguja extremadamente fina en la piel que previamente se puede insensibilizar con una pomada anestésica.