Lipoescultura

La lipoescultura es un procedimiento asociado a la liposucción que permite la utilización de la grasa excedente retirada de un sitio, aplicarla en otro lugar que requiera mayor volumen.
Por ejemplo, la grasa retirada de los flancos (salvavidas) se utiliza para rellenar los glúteos, que adquieren de este modo mayor volumen y mejor contorno.
La diferencia respecto a la liposucción radica en que esta última trabaja en mayor medida la eliminación de grasa en determinadas zonas del cuerpo, mientras que las técnicas de lipoescultura priorizan la obtención de un contorno o silueta más adecuada, aunque la metodología sea parecida.
La lipoescultura puede emplear anestesia local, mientras que la liposucción necesita anestesia general. Además, las liposucciones tienden a eliminar más células grasas de los depósitos que la lipoescultura, a pesar de que la lipoescultura remodela mayores volúmenes de grasa. Por último, el tiempo necesario para cada procedimiento varía y depende de las circunstancias. La lipoescultura suele durar más que la liposucción.

¿Cómo prepararse para la cirugía?

Es posible que, como preparación para la cirugía de lipoescultura, se requiera tomar medicamentos específicos o hacer cambios en sus medicamentos actuales. Dejar de tomar medicamentos antiinflamatorios como la aspirina, que puedan interferir en la coagulación de la sangre.

Fumar afecta de manera negativa en la vascularización de los tejidos, empeorando el proceso de cicatrización y haciendo que los resultados sean menos visibles. Se recomienda además comer de forma saludable y beber mucho líquido.

El postoperatorio

Tras la intervención, es normal que pueda aparecer algún hematoma y sentir la zona más inflamada. Estos síntomas desaparecerán en 3 o 4 semanas como máximo. Los resultados definitivos los podremos ver al cabo de 3 meses después de la intervención.
El profesional pautará las recomendaciones a seguir. Tras la intervención, se colocará una faja, medias o vendaje elástico sobre la zona tratada para controlar la hinchazón, el sangrado, y para ayudar a la piel a adaptarse al nuevo contorno. Suele ser necesario llevarlo durante 2 o 3 semanas, y luego solo durante el día durante unas semanas más, dependiendo de las instrucciones del médico.

Preguntas Frecuentes

Pasados dos o tres días de la intervención, generalmente el paciente se reincorpora a las actividades diarias, siempre y cuando no se realicen esfuerzos pesados.
El profesional aconsejará que se empiece a caminar a partir de las tres semanas, pero sin realizar grandes esfuerzos o deporte intenso. La vuelta a la normalidad será de forma gradual y pautada por el profesional.
El resultado final es notable a partir de los 3 meses, una vez la inflamación haya desaparecido y estés totalmente recuperada.
El resultado es definitivo. Pero si el paciente engorda, se volverán a formar nuevos acúmulos de grasa. Por ello, se recomienda acompañar de una dieta o nuevas normas de alimentación para asegurar unos resultados permanentes.