Es una intervención quirúrgica para aumentar el volumen de los pechos.
Se utilizan implantes de silicona en gel, que se introducen a través de pequeñas incisiones, generalmente periareolares, realizando una sutura intradérmica, dejando una cicatriz prácticamente imperceptible.
La mamoplastia de aumento demora entre 90 a 120 minutos, aproximadamente.
En esta etapa de preparación, se valora de forma individualizada las características de la paciente. Igualmente, se deberá evaluar cuál puede ser la evolución a largo plazo del implante y de los tejidos blandos.
Se recomienda que la paciente hidrate muy bien la piel con cremas específicas para el preoperatorio de un aumento de pechos -unas semanas antes de la operación
Sobre la alimentación, debe tenerse muy presente que el consumo de alimentos con vitamina C favorece el proceso de cicatrización.
Con relación a la edad, dado que puede existir un desarrollo tardío de las mamas, no se recomienda realizarlo antes de los 18 años.
Es muy importante que la paciente informe adecuadamente acerca de qué tipos de medicamentos consume.
También se recomienda dejar de fumar tan pronto como se decida a someterse a este tipo de intervenciones. Entre otros posibles efectos adversos, está una mayor dificultad en el proceso de cicatrización.
Toda cirugía estética deja cicatrices. Felizmente, esta cirugía nos permite colocar las cicatrices en lugares disimulados. La cicatriz acostumbra a ser pequeña y de buena calidad, lo que, sumado a una ubicación oculta, la torna bastante discreta. El tamaño de la cicatriz será el menor posible para colocar la prótesis de mama, generalmente 4cm.
El post operatorio se maneja con analgésicos y antinflamatorios de uso frecuente.
Podrá tomar una ducha generalmente a los tres días o después de la cirugía estética y retomar la actividad física a los 45 días aproximadamente después de la mamoplastia, con ejercicios progresivos.
Algunos cirujanos las sitúan en el surco formado entre la mama y el tórax. Otros, en el área de la areola, o inclusive en la axila.
Varios recursos clínicos y quirúrgicos nos permiten mejorar cicatrices antiestéticas, en el momento adecuado. No se debe confundir con las características del período inicial de la cicatrización. Cualquier duda al respecto de su evolución cicatricial deberá ser esclarecida siempre con el profesional.
Las prótesis de mama son de material bastante resistente y distensible. El trauma tendría que ser muy fuerte para reventarlas. En caso de alguna ruptura por trauma, la prótesis, probablemente, ayudaría a evitar mayores daños al pulmón y costillas ya que actúa como un absorbente de impacto. En este caso, la prótesis podrá ser cambiada a través de la misma cicatriz de la mamoplastia de aumento.
Durante el embarazo, la mama aumenta y luego se reduce tras el amamantamiento. Esto resulta en una distensión de la piel que probablemente no regrese a su estado normal. Si esto sucediera, puede ocurrir una ptosis (caída) de la mama. La prótesis en sí no sufre alteraciones con el embarazo o amamantamiento.
No. Tanto la prótesis submuscular, como la submamaria se encuentran debajo de la glándula, de tal manera que esta cirugía estética no interfiere de ninguna forma en el crecimiento mamario durante el embarazo o amamantamiento.
La prótesis sufre un desgaste con el tiempo y un día tendrá que ser cambiada. Debido al gran avance tecnológico de los materiales utilizados en las prótesis mamarias. Se recomienda el cambio de los implantes a los diez años, antes de que ocurra alguna alteración patológica.