Es recomendable esperar a que los senos hayan completado su desarrollo antes de someterse a una intervención de estas características. Normalmente, a partir de los 18 años. También es conveniente que la paciente se encuentre en un peso estable
El embarazo y la lactancia suponen siempre un cambio en los senos, tanto en volumen como en forma. Por eso es más conveniente esperar a que se haya dado a luz y se haya terminado de dar el pecho para plantearse la cirugía.
Es totalmente normal sentir pequeñas molestias en los primeros días, pero éstas serán controlables con la medicación analgésica prescrita por el profesional. También es bastante habitual experimentar una pérdida parcial de la sensibilidad en el seno y en el pezón, pero lo más habitual es que se vaya recuperando gradualmente.