La rinoplastia se efectúa bajo anestesia general y, en casos seleccionados, anestesia local y sedación. La rinoplastia estética clásica se lleva a cabo a través de incisiones internas. La estructura interna de la nariz (hueso y cartílago) es modificada convenientemente logrando las proporciones deseadas.
Si existe obstrucción respiratoria, debida generalmente a una desviación del tabique, ésta es tratada conjuntamente. En la actualidad, y sobre todo en casos complejos, se tiende a la rinoplastia “abierta” que precisa una pequeña incisión en la colmuela (segmento de la nariz que se halla entre los dos orificios nasales) que deja una cicatriz imperceptible. Esta intervención de cirugía de nariz requiere habitualmente 24 horas de hospitalización.
La rinoplastia tiene como objetivo contentar al paciente, sin alterar la expresión y personalidad del paciente, para lo cual se hacen estudios de estructura del rostro, para conseguir la forma más armónica y elegante posible. En el examen clínico es importante realizar una valoración psicológica del paciente, para ver cuáles son sus deseos y valorando sus expectativas, que deben ser moderadas y razonables.
Por otro lado, es necesario realizar un estudio del equilibrio y la armonía faciales para integrar la nariz en la cara. La forma, la posición, las dimensiones y los volúmenes de la frente, los marcos orbitarios, pómulos, labios y mentón deben de examinarse cuidadosamente. Algunas rinoplastias precisan para conseguir un resultado correcto una cirugía esquelética que puede armonizar la cara y la nariz.