Con carácter previo a la operación, es conveniente que se use un jabón germicida para lavar todo el cuerpo. Es muy importante no ingerir aspirinas ni otros medicamentos que contengan salicilatos, tanto durante las dos semanas previas a la operación, como durante las dos semanas siguientes a la intervención, con el objeto de que no afecte al proceso de coagulación, y por tanto, con el objeto de evitar el sangrado de la paciente.
Por otro lado, se realizará una serie de exámenes médicos con el objeto de descartar posibles complicaciones y determinar que se trata de una persona idónea para someterse a una liposucción.
La primera consulta con el cirujano plástico es muy importante, ya que en la misma no sólo se podrá consultar todas las dudas que surjan con relación a este tipo de intervención, sino que es el momento en que, en conjunto con el médico, podrá determinar si la paciente tiene unas expectativas realistas de los resultados que se pueden llegar a alcanzar con la liposucción.
El nivel de satisfacción entre las pacientes que se someten a una liposucción es muy elevada. Es cierto que con la liposucción se mejora sustancialmente el contorno corporal de la paciente, pero no se consiguen resultados milagrosos.
Habitualmente la paciente puede reincorporarse a su actividad diaria en unos
días después de la cirugía estética.