Blefaroplastia

La blefaroplastia, también conocida como cirugía de párpados, es un procedimiento quirúrgico que tiene como objetivo corregir los signos de envejecimiento alrededor de los ojos.
Esta intervención se enfoca en eliminar el exceso de piel, reducir las bolsas de grasa y tensar los músculos alrededor de los párpados, lo que resulta en una apariencia más joven, descansada y rejuvenecida.

¿Cómo prepararse para la cirugía?

La primera consulta con el cirujano es fundamental. En ella se realiza una valoración personalizada del caso, para conocer los antecedentes médicos del paciente y sus tratamientos habituales.

Pueden existir fármacos que aumentan el riesgo de sangrado que deben de ser retirados los días previos a la intervención.

Previo a la cirugía, el cirujano podrá solicitar ciertos estudios y análisis médicos. Aunque son intervenciones de riesgo bajo, siempre deben de realizarse con las máximas garantías de seguridad.

El postoperatorio

Se le colocarán compresas frías en los ojos después de la cirugía para ayudar a controlar la hinchazón y proteger las incisiones. El profesional indicará cómo cuidarlos y cambiarlos según sea necesario.
Se recetarán analgésicos y medicamentos para reducir la inflamación. Es importante seguir las instrucciones del profesional y tomar la medicación según lo prescrito.
Durante los primeros días después de la cirugía, es esencial descansar lo más posible y evitar actividades extenuantes o levantar objetos pesados. El médico aconsejará sobre cuándo se podrán reanudar las actividades diarias normales y ejercicio físico.

Preguntas Frecuentes

La cirugía de blefaroplastia se realiza bajo anestesia local más sedación, por lo que no se sentirá dolor durante el procedimiento. Durante el postoperatorio, es posible que experimente cierta incomodidad o sensibilidad, pero el médico recetará analgésicos para controlar los malestares, que son mínimos.
El tiempo de recuperación varía según cada paciente, pero en general, la mayoría de las personas pueden volver a trabajar después de 3 a 4 días.
Generalmente se realizan incisiones precisas y ocultas en los pliegues naturales de los párpados para minimizar las cicatrices visibles. Con el tiempo, estas cicatrices tienden a desvanecerse y volverse menos notorias.